Los 7 Errores Más Comunes en la Alimentación de los Caballos, y Cómo Evitarlos

Al calcular la nutrición es el peso lo que importa, no el volumen.

Tratamos de alimentar a nuestros caballos de la mejor manera posible – y en general, lo logramos. Y sin embargo, saber qué es lo mejor no significa que siempre lo hagamos. Admitámoslo: Todos sabemos que una ensalada verde es la más saludable de las comidas, pero con qué frecuencia preferimos una hamburguesa con papas fritas cuando estamos a las corridas? Del mismo modo, la manera en que alimentamos a nuestros caballos está a menudo mas condicionada por nuestras complicaciones de horarios, que por sus necesidades nutricionales.

Hay otros factores que también tienen influencia en la manera de alimentar a nuestros caballos: la nebulosa de información, muchas veces contradictoria, así como la necesidad de sentirnos bien respecto a lo que hacemos por nuestros caballos.  Generalmente, las consecuencias de un régimen alimentario inferior a óptimo son relativamente menores – tal vez resultan más costosas pero no ocasionan daño. Pero errores más graves en la alimentación pueden tener serias consecuencias: algunas deficiencias o excesos plantean una seria amenaza a la salud, otras roban sutilmente la vitalidad del caballo.

Para ayudar a evitar las trampas más comunes en la alimentación, hemos pedido a destacados nutricionistas equinos que nos cuenten cuáles son los problemas más comunes que ellos ven. Si reconoce alguno de sus hábitos en la lista, no se descorazone: Siempre hay una solución. Sin embargo, si está convencido de que necesita hacer cambios significativos en la ración de sus caballos, no deje de solicitar consejo a su veterinario o un nutricionista especializado.

 

Error No. 1

Prestar poca atención al forraje.

Idealmente, la ración primaria de un caballo promedio consiste en heno y pastura, con cantidades modestas de concentrados, como grano, pellets o “sweet feed”. Pero con frecuencia, se pone poco énfasis en la calidad del forraje ofrecido, dice Kathleen Crandell, PhD, una nutricionista equina del Centro de Investigaciones Equinas de Kentucky, en Lexington. “Demasiada gente piensa que el forraje es sólo entretenimiento para el caballo, y no se dan cuenta que es una fuente importante de calorías, que puede variar mucho de acuerdo a la calidad. Si ha intentado de todo para aumentar el peso de su caballo, pero está suministrando pastura con mucho palo y seca, cambiar a una pastura con más contenido de hoja que no esté demasiado madura es una forma segura de obtener más calorías.”

El forraje proveniente de diferentes tipos de especies de pasto varía algo en apariencia, pero en general, un buen producto tiene algunas características distintivas:

  • Mucha hoja: Las hojas contienen alrededor del 90 por ciento de las proteínas, de modo que lo ideal son fardos con poco tallo y muchos brotes grandes.
  • Color: El color de un buen forraje puede variar pero generalmente consiste en algún tono de verde claro a mediano para las pasturas y verde oscuro para la alfalfa. Algo de amarillo es natural si se ha secado al sol, pero demasiado amarillo indica que el pasto estaba demasiado maduro al corte y contiene menos fibra digerible.
  • Aroma: El buen forraje huele fresco y levemente dulce. Olores fuertes, ácidos o mohosos son señales de hongos u otros defectos de calidad.
  • Textura: Si aprieta un puñado de buena pastura, debe sentirlo suave y flexible, mientras que una pastura pobre es áspera al tacto.
  • Peso: Los fardos de buena calidad son livianos y esponjosos; si se deja caer uno sobre un extremo, debería rebotar.
  • Pureza: Un buen forraje contiene poca maleza y no debe tener objetos extraños, como palo, alambre o insectos muertos.

Error No. 2:

Sobrecargar el balde de grano.

El grano y el “sweet feed” son fuentes potentes de energía. De hecho, contienen más carbohidratos solubles de lo que requieren la mayoría de los caballos “de paseo”. Y alimentar con más concentrados que los necesarios puede ser dañino para la salud del caballo. Demasiadas calorías conducen a obesidad, y los granos con alto contenido de almidón están asociados a una cantidad de problemas de salud, incluyendo cólicos y laminitis. Para la mayoría de los caballos, cuanto menos grano comen, mejor.

Dicho esto, algunos caballos necesitan más calorías de las que pueden obtener sólo del forraje. Los caballos que entrenan más de una hora por día en disciplinas como rienda o salto, o aquellos que compiten en disciplinas más exigentes como carreras o endurance, requieren raciones adicionales en forma de grano u otros alimentos concentrados para mantener un peso adecuado.

Si su caballo necesita el incremento en calorías de un alimento concentrado, lo mejor es repartir el volumen total en la mayor cantidad de pequeñas porciones que le sea posible. Lo común es dar grano dos veces por día, mañana y tarde, pero siempre que sea posible es mejor dividir la ración en porciones más pequeñas – cuatro o más mini-comidas por día. Se debe evitar dar más del 0.5% del peso de su caballo en una sola comida; esto se traduce en aproximadamente dos a dos kilos y medio para un caballo promedio.

Error No. 3:

Alimentar por volumen en lugar de peso
Si toma una taza llena de maíz en una mano y una con avena en la otra, notará una diferencia significativa de peso – el maíz es más pesado y también contiene más calorías que otros alimentos. Por supuesto, todos estamos acostumbrados a levantar una porción uniforme de alimento a la hora de la comida, pero cuando se trata de calcular la nutrición, es el peso lo que importa, no el volumen – algo que debe considerarse cuando uno cambia de alimentos.

Los 7 Errores Más Comunes en la Alimentación de los Caballos, y Cómo Evitarlos

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