El baño de la belleza

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El baño de la belleza

La hora del baño es un buen momento para evaluar la salud del caballo y mantener el pelaje de tu caballo brillante.

El baño es una gran oportunidad para vincularse con el caballo y evaluar las condiciones de salud que pueden escapar a su atención durante la preparación regular. La respuesta a la pregunta “¿Con qué frecuencia debo bañar a mi caballo?” varía, dependiendo de su actividad, horario, el clima y el medio ambiente. A menudo, un enjuague a fondo para eliminar el sudor y el pelo suelto es suficiente para mantener el pelaje y la piel de su caballo sano, y el exceso de champú puede causar sequedad de la piel y las condiciones del pelaje.

Para enbellecer el caballo se necesitan más aparatos que en una peluquería humana: aparte del champú, hay que tener a mano una almohaza de goma, raspador de sudor, desenredante de crines y cola, manguera, esponja, toalla y un cubo de agua.

Cuando se usa el champú, es importante utilizar sólo productos hechos específicamente para baño de caballos, ya que otros productos se pueden quitar de la piel los aceites esenciales naturales y opacar la capa de pelo.

Cepille el caballo antes del baño para eliminar el exceso de suciedad y pelo. Entonces comienza lentamente. A la mayoría de los caballos les encanta un baño, pero para aquellos los que están nerviosos, es posible que es mejor comenzar con un cubo de agua (en lugar de una manguera), toalla y una esponja. Si hay demasiado frío para un baño, un buen repaso con una toalla tibia y húmeda puede ser suficiente hasta que el tiempo mejore.

Una parte crucial de la preparación de su caballo es asegurarse de que se recorte correctamente. Un trabajo de recorte pobre no sólo se ven mal, pero puede hacerle daño a su caballo y le espante de las tijeras.

Si su caballo está inquieto, comienza limpiando las piernas primero, y luego mover al cuerpo. También puede bañarse en secciones, como lo haría lavando un coche. Para los caballos sensibles al agua en la cara, un buen repaso con un paño húmedo o una toalla (sin jabón) es suficiente. La cola entera se remoja en un cubo de agua jabonosa. Una buena idea para el cepillado a cabo una cola mojada es usar un desenredante.

Asegúrese de que su caballo esté completamente seco antes de devolverlo a su puesto. Un caballo recién bañado casi siempre suele rodar por el suelo, ya que la piel se pica si no está por completo y usted no quiere que sus esfuerzos sean en vano.

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