Cuándo y qué dar de comer al caballo de deporte?

Cuándo y qué dar de comer al caballo de deporte?

Ontogénicamente el aparato digestivo del caballo ha evolucionado, primero, para recibir un flujo constante de alimentos y, segundo, para digerir alimento con baja densidad energética y elevado contenido en fibra.

Tener siempre en lo posible en cuenta estos dos requisitos del tracto digestivo equino es imprescindible para prevenir trastornos motivados por la alimentación y evitar una disminución del rendimiento.

Para evitar despilfarros de alimentos, y prevenir trastornos digestivos y bajo rendimiento es imprescindible conocer cuáles son los requerimientos nutritivos generales y especiales del caballo, cuál es el contenido energético y nutritivo de los alimentos adecuados para los caballos y saber examinar el valor higiénico de los alimentos.

La información sobre los requerimientos nutritivos generales y especiales del caballo y las características de los alimentos puede conseguirse a través de tablas recopiladas en libros especializados y con la ayuda de programas de ordenador específicos.

Pesar regularmente el caballo da una información precisa para evaluar el requerimiento nutritivo específico de cada caballo en particular. La ración debe distribuirse diariamente en el mayor número posible de comidas, nunca menos de tres y, además, debe suministrarse una proporción suficiente de alimentos groseros durante la noche. La última gran comida previa a la competición debe suministrarse entre 3 y 4 horas antes de la competición.

Introducción

Por muy exacta y completa que sea la selección de los alimentos y el cálculo de la ración del caballo de deporte, éste nunca será un campeón si no tiene motivación para competir, si no está bien entrenado para competir o si el manejo del animal es defectuoso. Pero sí puede hacerlo perdedor.

Un error en muchas discusiones sobre la nutrición del caballo es producido por la confusión de dos conceptos totalmente diferentes: la energía contenida en los alimentos y la energía contenida en el organismo animal. No cabe duda, de que todo alimento – al igual que la madera – contiene energía. El detalle problemático radica en que ésta tiene que estar disponible para el músculo del caballo – obviamente la energía contenida en la madera no lo estaría.

Aquí es donde hay que tomar en cuenta tanto la digestibilidad del alimento en el tracto digestivo equino, como el período de adaptación que necesita el organismo, por ejemplo sus enzimas hepáticas y musculares, para poder utilizar óptimamente esa energía. Los carbohidratos (glucógeno y glucosa especialmente) y las grasas juegan el papel más importante en la generación de energía para mantener en funcionamiento el organismo del caballo y para garantizar la realización de las actividades deportivas (McMiken 1983; Hodgson and Rose 1994).

Las proteínas también contribuyen a estos objetivos, pero en un nivel inferior; no obstante parece estar comprobado que las proteínas participan en un 10% de la energía total generada durante ejercicios de muy larga duración y alta intensidad (Lemon and Mullin 1980; Mc Ardle et al 1991). Este tipo de ejercicio es poco frecuente en los caballos de deporte.

Para alimentar convenientemente a un caballo de deporte es imprescindible:

  1. Conocer el requerimiento nutritivo tanto para preservar su mantenimiento como para atender sus demandas especiales relacionadas con sus actividades deportivas.
  2. Saber elegir los alimentos más adecuados para el tracto digestivo equino y, también, en función de sus necesidades concretas.
  3. Garantizar un mínimo de condiciones higiénicas de los alimentos y, en la medida de lo posible, la más óptima.
  4. Adoptar una rutina o técnica de alimentación adecuada y moderna.
  5. Los aspectos que no recibirán atención en este artículo son todos los relacionados con sustancias aditivas, tanto vitaminas como minerales, aminoácidos y sustancias ergogénicas. Por un lado porque hay mucha literatura al respecto (Harris y Harris 1998). Pero la razón más importante es que de controlar mejor los cuatro aspectos mencionados, el beneficio será obvio. Además, sólo entonces el suministro adicional de aquellas sustancias puede ser de ventaja. Debemos evitar considerar los aditivos como indispensables para compensar carencias en alguno o en varios de los cuatro aspectos primordiales.

Saber elegir los alimentos más adecuados para el tracto digestivo equino y, también, en función de sus necesidades concretas

El caballo es un herbívoro monogástrico. El conocimiento de la anatomía y fisiología de su aparato digestivo es imprescindible para poder controlar el tipo, la cantidad y la calidad de los alimentos que se le suministra, en pos de preservar su salud y promover una disponibilidad óptima de las sustancias nutritivas suministradas con los alimentos. Lo más importante es tener siempre presente que el aparato digestivo equino está adaptado para recibir continuamente pequeñas cantidades de alimento con un alto porcentaje de fibra – compuesta por celulosa, hemicelulosa, pectina y lignina – durante un período de hasta 20 horas por día. En otros términos, los caballos pastando en forma natural ingieren alimentos de baja densidad energética y en poca cantidad por unidad de tiempo, pero durante un período de tiempo prolongado. La alimentación del caballo de deporte tiene que ser adaptada 1) a estos requerimientos fisiológicos para evitar o por lo menos reducir la frecuencia de cólicos, laminitis y úlceras gástricas, y 2) a los requerimientos adicionales debido a la actividad deportiva para evitar bajo rendimiento y trastornos musculares, nerviosos y esqueléticos.

http://albeitar.portalveterinaria.com/noticia/3391/articulos-otros-temas-archivo/cu&aacutendo-y-qu%C3%A9-dar-de-comer-al-caballo-de-deporte.html

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